Un sueño televisado

N.015 - Poesía

Un sueño televisado

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Un sueño televisado

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Un sueño televisado

N.015 - Poesía

Escrito por Leonel Mendoza

Escrito por Leonel Mendoza

Escrito por Leonel Mendoza

Escrito por Leonel Mendoza

“—Is that what you wanted, Alfred?”.
Miles Davis, en la grabación del álbum Somethin’ Else.

—¡Quién fue el gordo Cannonball!
a veces sueño despierto,
estoy en un programa de televisión
mi familia me abraza
por contestar la última pregunta del tablero;
con un dato poco necesario pero apasionante.
Me agradece por tantos años
hundido en las profundidades del Internet;
esa Atlántida de los curiosos.
Me perdona por no predecir el blockchain
ni entender el mercado de las criptomonedas,
que sería mi deber;
la minería de los insaciables.
—Quién fue el Flaco Miles. Es la respuesta correcta,
corrige el interlocutor.
Que en realidad Somethin’ Else, dice,
la compuso el Flaco Miles,
que ni siquiera valgo soñando despierto;
un acumulador intelectual sin talento,
sin memoria soy.
El staff se burlaría de mí,
mi familia miraría al suelo por la decepción
y los contrarios
celebrarían una victoria sin siquiera intentarlo;
lo que tiene de trágico una celebración ajena,
sucedería.
El semáforo cambia a verde,
el sueño termina
y yo comienzo a preocuparme por adivinar
la siguiente combinación en el blockchain;
que sería más real
que ganar un concurso
en un sueño televisado.


“—Is that what you wanted, Alfred?”.
Miles Davis, en la grabación del álbum Somethin’ Else.

—¡Quién fue el gordo Cannonball!
a veces sueño despierto,
estoy en un programa de televisión
mi familia me abraza
por contestar la última pregunta del tablero;
con un dato poco necesario pero apasionante.
Me agradece por tantos años
hundido en las profundidades del Internet;
esa Atlántida de los curiosos.
Me perdona por no predecir el blockchain
ni entender el mercado de las criptomonedas,
que sería mi deber;
la minería de los insaciables.
—Quién fue el Flaco Miles. Es la respuesta correcta,
corrige el interlocutor.
Que en realidad Somethin’ Else, dice,
la compuso el Flaco Miles,
que ni siquiera valgo soñando despierto;
un acumulador intelectual sin talento,
sin memoria soy.
El staff se burlaría de mí,
mi familia miraría al suelo por la decepción
y los contrarios
celebrarían una victoria sin siquiera intentarlo;
lo que tiene de trágico una celebración ajena,
sucedería.
El semáforo cambia a verde,
el sueño termina
y yo comienzo a preocuparme por adivinar
la siguiente combinación en el blockchain;
que sería más real
que ganar un concurso
en un sueño televisado.


“—Is that what you wanted, Alfred?”.
Miles Davis, en la grabación del álbum Somethin’ Else.

—¡Quién fue el gordo Cannonball!
a veces sueño despierto,
estoy en un programa de televisión
mi familia me abraza
por contestar la última pregunta del tablero;
con un dato poco necesario pero apasionante.
Me agradece por tantos años
hundido en las profundidades del Internet;
esa Atlántida de los curiosos.
Me perdona por no predecir el blockchain
ni entender el mercado de las criptomonedas,
que sería mi deber;
la minería de los insaciables.
—Quién fue el Flaco Miles. Es la respuesta correcta,
corrige el interlocutor.
Que en realidad Somethin’ Else, dice,
la compuso el Flaco Miles,
que ni siquiera valgo soñando despierto;
un acumulador intelectual sin talento,
sin memoria soy.
El staff se burlaría de mí,
mi familia miraría al suelo por la decepción
y los contrarios
celebrarían una victoria sin siquiera intentarlo;
lo que tiene de trágico una celebración ajena,
sucedería.
El semáforo cambia a verde,
el sueño termina
y yo comienzo a preocuparme por adivinar
la siguiente combinación en el blockchain;
que sería más real
que ganar un concurso
en un sueño televisado.

 

“—Is that what you wanted, Alfred?”.
Miles Davis, en la grabación del álbum Somethin’ Else.

—¡Quién fue el gordo Cannonball!
a veces sueño despierto,
estoy en un programa de televisión
mi familia me abraza
por contestar la última pregunta del tablero;
con un dato poco necesario pero apasionante.
Me agradece por tantos años
hundido en las profundidades del Internet;
esa Atlántida de los curiosos.
Me perdona por no predecir el blockchain
ni entender el mercado de las criptomonedas,
que sería mi deber;
la minería de los insaciables.
—Quién fue el Flaco Miles. Es la respuesta correcta,
corrige el interlocutor.
Que en realidad Somethin’ Else, dice,
la compuso el Flaco Miles,
que ni siquiera valgo soñando despierto;
un acumulador intelectual sin talento,
sin memoria soy.
El staff se burlaría de mí,
mi familia miraría al suelo por la decepción
y los contrarios
celebrarían una victoria sin siquiera intentarlo;
lo que tiene de trágico una celebración ajena,
sucedería.
El semáforo cambia a verde,
el sueño termina
y yo comienzo a preocuparme por adivinar
la siguiente combinación en el blockchain;
que sería más real
que ganar un concurso
en un sueño televisado.

 

“—Is that what you wanted, Alfred?”.
Miles Davis, en la grabación del álbum Somethin’ Else.

—¡Quién fue el gordo Cannonball!
a veces sueño despierto,
estoy en un programa de televisión
mi familia me abraza
por contestar la última pregunta del tablero;
con un dato poco necesario pero apasionante.
Me agradece por tantos años
hundido en las profundidades del Internet;
esa Atlántida de los curiosos.
Me perdona por no predecir el blockchain
ni entender el mercado de las criptomonedas,
que sería mi deber;
la minería de los insaciables.
—Quién fue el Flaco Miles. Es la respuesta correcta,
corrige el interlocutor.
Que en realidad Somethin’ Else, dice,
la compuso el Flaco Miles,
que ni siquiera valgo soñando despierto;
un acumulador intelectual sin talento,
sin memoria soy.
El staff se burlaría de mí,
mi familia miraría al suelo por la decepción
y los contrarios
celebrarían una victoria sin siquiera intentarlo;
lo que tiene de trágico una celebración ajena,
sucedería.
El semáforo cambia a verde,
el sueño termina
y yo comienzo a preocuparme por adivinar
la siguiente combinación en el blockchain;
que sería más real
que ganar un concurso
en un sueño televisado.

 

Leonel Mendoza (Querétaro, Qro.) Soy programador, abandoné la música, abandoné la fotografía de conciertos y ahora escribo; dejo todo a medias.

Medium:

https://elperrosinlengua.medium.com/

 

Imagen de portada: Simon Kidd

Leonel Mendoza (Querétaro, Qro.) Soy programador, abandoné la música, abandoné la fotografía de conciertos y ahora escribo; dejo todo a medias.

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Foto de portada: Alexey Menschikov

 

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Imagen de portada: Alexey Menschikov

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Fruto de mi vientre

N.015 - Narrativa

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