Tres tratados

sobre la ceguera

N.004 - Poesía

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sobre la ceguera

N.004 - Poesía

Tres tratados

sobre la ceguera

N.004 - Poesía

Escrito por Isabel A. Hermosillo

III
La ceguera es una condición donde no puedes observar.
Muchos lo asocian con el órgano de la vista
el ojo
y para sanarlo buscan oftalmólogos
pupilentes
cirugías láser
miopía
oculistas
quieren recuperar el sentido de la luz.

La luz está en todos lados, más allá del ojo.

Le delegamos al órgano de la vista
nuestra capacidad de observar en lugar de contemplar.

Observar puede hacerse con todos los órganos.


Contemplar se detiene con cada órgano, cada sentido y les ayuda a regresarse (como los amantes que se descubren en el reflejo de un espejo)

y convergir el cuerpo con la mente.

La ceguera es una condición donde no puedes observar
ni siquiera con los ojos.


II
No sólo la sorpresa;
me convertí en dos peces
o en el musgo adherido a las paredes del espejo
                                                           -que me contenía en ellos-


además, nadar en la espesura de una tarde sin nubes
el día que mis pies no tenían rumbo -o certeza-
de estar parada en la tierra
                                                             o en el agua


No sólo la sorpresa: no era yo quien me regresaba la mirada.


I
Al llegar,observé que la luz entraba por las ventanas e irradiaba silencio,
del que tan sólo sabe llegar profundo cuando hace frío,
                 como si con ello se encajara más agudo
                                               en
                                                el
                                             centro.

Me gusta esa luz; armónica y húmeda.
                  Sucede en las mañanas, se intensifica con el viento.
El salón estaba recubierto por una fina capa de frío,
               que se posaba en el piso
                                         y se adhería
                                                     a los pies.
Por los pies entra el frío como si penetrando en una especie de vacío;
evasivo             lento             y sobretodo            constante
La ascensión del frío sigue un recorrido antinatural
                              (o semejar los movimientos de Pingala e Ida)
y sube desde una fundación montañesa hasta la luz más natural del sol, como la luz que entraba por las ventanas e irradiaba silencio.

III
La ceguera es una condición donde no puedes observar.
Muchos lo asocian con el órgano de la vista
el ojo
y para sanarlo buscan oftalmólogos
pupilentes
cirugías láser
miopía
oculistas
quieren recuperar el sentido de la luz.

La luz está en todos lados, más allá del ojo.

Le delegamos al órgano de la vista
nuestra capacidad de observar en lugar de contemplar.

Observar puede hacerse con todos los órganos.


Contemplar se detiene con cada órgano, cada sentido y les ayuda a regresarse (como los amantes que se descubren en el reflejo de un espejo)

y convergir el cuerpo con la mente.

La ceguera es una condición donde no puedes observar
ni siquiera con los ojos.


II
No sólo la sorpresa;
me convertí en dos peces
o en el musgo adherido a las paredes del espejo
                                                           -que me contenía en ellos-


además, nadar en la espesura de una tarde sin nubes
el día que mis pies no tenían rumbo -o certeza-
de estar parada en la tierra
                                                             o en el agua


No sólo la sorpresa: no era yo quien me regresaba la mirada.


I
Al llegar,observé que la luz entraba por las ventanas e irradiaba silencio,
del que tan sólo sabe llegar profundo cuando hace frío,
                 como si con ello se encajara más agudo
                                               en
                                                el
                                             centro.

Me gusta esa luz; armónica y húmeda.
                  Sucede en las mañanas, se intensifica con el viento.
El salón estaba recubierto por una fina capa de frío,
               que se posaba en el piso
                                         y se adhería
                                                     a los pies.
Por los pies entra el frío como si penetrando en una especie de vacío;
evasivo             lento             y sobretodo            constante
La ascensión del frío sigue un recorrido antinatural
                              (o semejar los movimientos de Pingala e Ida)
y sube desde una fundación montañesa hasta la luz más natural del sol, como la luz que entraba por las ventanas e irradiaba silencio. 

III
La ceguera es una condición donde no puedes observar.
Muchos lo asocian con el órgano de la vista
el ojo
y para sanarlo buscan oftalmólogos
pupilentes
cirugías láser
miopía
oculistas
quieren recuperar el sentido de la luz.

La luz está en todos lados, más allá del ojo.

Le delegamos al órgano de la vista
nuestra capacidad de observar en lugar de contemplar.

Observar puede hacerse con todos los órganos.


Contemplar se detiene con cada órgano, cada sentido y les ayuda a regresarse (como los amantes que se descubren en el reflejo de un espejo)

y convergir el cuerpo con la mente.

La ceguera es una condición donde no puedes observar
ni siquiera con los ojos.


II
No sólo la sorpresa;
me convertí en dos peces
o en el musgo adherido a las paredes del espejo
                                                           -que me contenía en ellos-


además, nadar en la espesura de una tarde sin nubes
el día que mis pies no tenían rumbo -o certeza-
de estar parada en la tierra
                                                             o en el agua


No sólo la sorpresa: no era yo quien me regresaba la mirada.


I
Al llegar,observé que la luz entraba por las ventanas e irradiaba silencio,
del que tan sólo sabe llegar profundo cuando hace frío,
              como si con ello se encajara más agudo
                                               en
                                                el
                                             centro.

Me gusta esa luz; armónica y húmeda.
                  Sucede en las mañanas, se intensifica con el viento.
El salón estaba recubierto por una fina capa de frío,
               que se posaba en el piso
                                         y se adhería
                                                     a los pies.
Por los pies entra el frío como si penetrando en una especie de vacío;
evasivo             lento             y sobretodo            constante
La ascensión del frío sigue un recorrido antinatural
        (o semejar los movimientos de Pingala e Ida)
y sube desde una fundación montañesa hasta la luz más natural del sol, como la luz que entraba por las ventanas e irradiaba silencio.

III
La ceguera es una condición donde no puedes observar.
Muchos lo asocian con el órgano de la vista
el ojo
y para sanarlo buscan oftalmólogos
pupilentes
cirugías láser
miopía
oculistas
quieren recuperar el sentido de la luz.

La luz está en todos lados, más allá del ojo.

Le delegamos al órgano de la vista
nuestra capacidad de observar en lugar de contemplar.

Observar puede hacerse con todos los órganos.


Contemplar se detiene con cada órgano, cada sentido y les ayuda a regresarse (como los amantes que se descubren en el reflejo de un espejo)

y convergir el cuerpo con la mente.

La ceguera es una condición donde no puedes observar
ni siquiera con los ojos.


II
No sólo la sorpresa;
me convertí en dos peces
o en el musgo adherido a las paredes del espejo
                                                          -que me contenía en ellos-


además, nadar en la espesura de una tarde sin nubes
el día que mis pies no tenían rumbo -o certeza-
de estar parada en la tierra
                                                             o en el agua


No sólo la sorpresa: no era yo quien me regresaba la mirada.


I
Al llegar,observé que la luz entraba por las ventanas e irradiaba silencio,
del que tan sólo sabe llegar profundo cuando hace frío,
                 como si con ello se encajara más agudo
                                               en
                                                el
                                             centro.

Me gusta esa luz; armónica y húmeda.
                  Sucede en las mañanas, se intensifica con el viento.
El salón estaba recubierto por una fina capa de frío,
               que se posaba en el piso
                                         y se adhería
                                                     a los pies.
Por los pies entra el frío como si penetrando en una especie de vacío;
evasivo             lento             y sobretodo            constante
La ascensión del frío sigue un recorrido antinatural
                             (o semejar los movimientos de Pingala e Ida)
y sube desde una fundación montañesa hasta la luz más natural del sol, como la luz que entraba por las ventanas e irradiaba silencio.

III
La ceguera es una condición donde no puedes observar.
Muchos lo asocian con el órgano de la vista
el ojo
y para sanarlo buscan oftalmólogos
pupilentes
cirugías láser
miopía
oculistas
quieren recuperar el sentido de la luz.

La luz está en todos lados, más allá del ojo.

Le delegamos al órgano de la vista
nuestra capacidad de observar en lugar de contemplar.

Observar puede hacerse con todos los órganos.


Contemplar se detiene con cada órgano, cada sentido y les ayuda a regresarse (como los amantes que se descubren en el reflejo de un espejo)

y convergir el cuerpo con la mente.

La ceguera es una condición donde no puedes observar
ni siquiera con los ojos.


II
No sólo la sorpresa;
me convertí en dos peces
o en el musgo adherido a las paredes del espejo
                                                           -que me contenía en ellos-


además, nadar en la espesura de una tarde sin nubes
el día que mis pies no tenían rumbo -o certeza-
de estar parada en la tierra
                                                        o en el agua


No sólo la sorpresa: no era yo quien me regresaba la mirada.


I
Al llegar,observé que la luz entraba por las ventanas e irradiaba silencio,
del que tan sólo sabe llegar profundo cuando hace frío,
                 como si con ello se encajara más agudo
                                               en
                                                el
                                             centro.

Me gusta esa luz; armónica y húmeda.
                  Sucede en las mañanas, se intensifica con el viento.
El salón estaba recubierto por una fina capa de frío,
               que se posaba en el piso
                                         y se adhería
                                                     a los pies.
Por los pies entra el frío como si penetrando en una especie de vacío;
evasivo             lento             y sobretodo            constante
La ascensión del frío sigue un recorrido antinatural
                              (o semejar los movimientos de Pingala e Ida)
y sube desde una fundación montañesa hasta la luz más natural del sol, como la luz que entraba por las ventanas e irradiaba silencio.

Isabel A. Hermosillo. Egresada de la lic. en Letras Hispánicas, donde aprendió a entender las palabras. Ahora trabaja con ellas en sus de clases de español o escribiendo poesía. Toma fotos de vez en cuando y también le gusta practicar yoga.

Imagen de portada: Yung Cheng Lin

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