Tres tesis sobre

el fin del mundo

N.014 - Poesía

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N.014 - Poesía

Escrito por Alberto Tovar

Escrito por Alberto Tovar

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Escrito por Alberto Tovar

Escrito por Alberto Tovar


I

No me moleste mosquito

        —¿Defender la vida y matar un mosquito es una contradicción? —preguntó el joven Mateo al cura. 

II

El guato navideño

       —¡Te vas a hacer datos!

       La sentencia, tanto o más advertencia que la que el guarumo de semillas o el número 5 desplegándose con la notificación “güey, las sábanas están por fulminarse, se finit, caput, c’est la vie, capicci?”, retumbó entre las siete ventanas del coche.

        —¡Tenías que ser grifo! ¡No te creas todo lo que te dicen en internet, Jesús!

       —¡Güey, yo solo digo que tanto pensar no nos está llevando a nada!

       —¡Eres consciente que estás otorgando a la nada cualidades espaciales!

       —¡Tú y tus astronomosidades!

       —Pues ya, pónchate en Eclesiastés 3,10.

       —¡Perdónanos señor, porque sabemos lo que hacemos!

                                                                       III                      

El fin del mundo tocó a su puerta.
¡Toc toc!, se oyó
y salió Clarita a recibirle. 

       —Buenos días, Clarita. ¿Está tu mami?

       — ¡No!

¡Y pum! Cerrósela en la cara.

        — ¿Quién era? —pregunta mamá desde la cocina.

       —Un vendedor —termina por decir Clarita.



I

No me moleste mosquito

        —¿Defender la vida y matar un mosquito es una contradicción? —preguntó el joven Mateo al cura. 

II

El guato navideño

       —¡Te vas a hacer datos!

       La sentencia, tanto o más advertencia que la que el guarumo de semillas o el número 5 desplegándose con la notificación “güey, las sábanas están por fulminarse, se finit, caput, c’est la vie, capicci?”, retumbó entre las siete ventanas del coche.

        —¡Tenías que ser grifo! ¡No te creas todo lo que te dicen en internet, Jesús!

       —¡Güey, yo solo digo que tanto pensar no nos está llevando a nada!

       —¡Eres consciente que estás otorgando a la nada cualidades espaciales!

       —¡Tú y tus astronomosidades!

       —Pues ya, pónchate en Eclesiastés 3,10.

       —¡Perdónanos señor, porque sabemos lo que hacemos!

                                                                       III                      

El fin del mundo tocó a su puerta.
¡Toc toc!, se oyó
y salió Clarita a recibirle. 

       —Buenos días, Clarita. ¿Está tu mami?

       — ¡No!

¡Y pum! Cerrósela en la cara.

        — ¿Quién era? —pregunta mamá desde la cocina.

       —Un vendedor —termina por decir Clarita.

 


I

No me moleste mosquito

        —¿Defender la vida y matar un mosquito es una contradicción? —preguntó el joven Mateo al cura. 

II

El guato navideño

       —¡Te vas a hacer datos!

       La sentencia, tanto o más advertencia que la que el guarumo de semillas o el número 5 desplegándose con la notificación “güey, las sábanas están por fulminarse, se finit, caput, c’est la vie, capicci?”, retumbó entre las siete ventanas del coche.

        —¡Tenías que ser grifo! ¡No te creas todo lo que te dicen en internet, Jesús!

       —¡Güey, yo solo digo que tanto pensar no nos está llevando a nada!

       —¡Eres consciente que estás otorgando a la nada cualidades espaciales!

       —¡Tú y tus astronomosidades!

       —Pues ya, pónchate en Eclesiastés 3,10.

       —¡Perdónanos señor, porque sabemos lo que hacemos!

                   III                      

El fin del mundo tocó a su puerta.
¡Toc toc!, se oyó
y salió Clarita a recibirle. 

       —Buenos días, Clarita. ¿Está tu mami?

       — ¡No!

¡Y pum! Cerrósela en la cara.

        — ¿Quién era? —pregunta mamá desde la cocina.

       —Un vendedor —termina por decir Clarita.

 


I

No me moleste mosquito

        —¿Defender la vida y matar un mosquito es una contradicción? —preguntó el joven Mateo al cura. 

II

El guato navideño

       —¡Te vas a hacer datos!

       La sentencia, tanto o más advertencia que la que el guarumo de semillas o el número 5 desplegándose con la notificación “güey, las sábanas están por fulminarse, se finit, caput, c’est la vie, capicci?”, retumbó entre las siete ventanas del coche.

        —¡Tenías que ser grifo! ¡No te creas todo lo que te dicen en internet, Jesús!

       —¡Güey, yo solo digo que tanto pensar no nos está llevando a nada!

       —¡Eres consciente que estás otorgando a la nada cualidades espaciales!

       —¡Tú y tus astronomosidades!

       —Pues ya, pónchate en Eclesiastés 3,10.

       —¡Perdónanos señor, porque sabemos lo que hacemos!

                                             III                      

El fin del mundo tocó a su puerta.
¡Toc toc!, se oyó
y salió Clarita a recibirle. 

       —Buenos días, Clarita. ¿Está tu mami?

       — ¡No!

¡Y pum! Cerrósela en la cara.

        — ¿Quién era? —pregunta mamá desde la cocina.

       —Un vendedor —termina por decir Clarita.

 


I

No me moleste mosquito

        —¿Defender la vida y matar un mosquito es una contradicción? —preguntó el joven Mateo al cura. 

II

El guato navideño

       —¡Te vas a hacer datos!

       La sentencia, tanto o más advertencia que la que el guarumo de semillas o el número 5 desplegándose con la notificación “güey, las sábanas están por fulminarse, se finit, caput, c’est la vie, capicci?”, retumbó entre las siete ventanas del coche.

        —¡Tenías que ser grifo! ¡No te creas todo lo que te dicen en internet, Jesús!

       —¡Güey, yo solo digo que tanto pensar no nos está llevando a nada!

       —¡Eres consciente que estás otorgando a la nada cualidades espaciales!

       —¡Tú y tus astronomosidades!

       —Pues ya, pónchate en Eclesiastés 3,10.

       —¡Perdónanos señor, porque sabemos lo que hacemos!

                                  III                      

El fin del mundo tocó a su puerta.
¡Toc toc!, se oyó
y salió Clarita a recibirle. 

       —Buenos días, Clarita. ¿Está tu mami?

       — ¡No!

¡Y pum! Cerrósela en la cara.

        — ¿Quién era? —pregunta mamá desde la cocina.

       —Un vendedor —termina por decir Clarita.

 

Alberto Tovar nació un día de muertos, 7 días antes de la caída del muro de Berlín.

Actualmente se desempeña como ayudante de panadero, dedica su tiempo libre a escribir diatribas que firma con sangre y envía por correo postal.


https://www.facebook.com/betovar/

--

Rev. Alberto Tovar

Ordained Dudeist Priest

Imagen de portada: Scott Listfield

Alberto Tovar nació un día de muertos, 7 días antes de la caída del muro de Berlín.

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Imagen de portada: Scott Listfield

 

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Anotaciones respecto a un fin del mundo que nunca llega

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