Serpientes y escaleras

N.013 - Narrativa

Serpientes y escaleras

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Serpiertes y escaleras

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Serpientes y escaleras

N.013 - Narrativa

Escrito por Antonio Arjona Huelgas

Escrito por Antonio Arjona Huelgas

Escrito por Antonio Arjoma Huelgas

Un viejo letrero de madera decía: “Sepa su destino con el sabio y poderoso Dante”. Mi vida pendía de lo que pudiera decirme.

Volví a soñar con serpientes. Eran de todos los colores, de muchos tamaños, algunas muertas y otras vivas, pues caían del cielo. Tuve que matar a varias de ellas, que me atacaban, pero al final no quería. Recuerdo una serpiente blanca, de gran tamaño, que se iba, y otra negra escabulléndose cerca de mí. Subí una escalera para escapar, pero las víboras estaban en todas partes, así corriera de las vías del tren hasta los muelles o subiera a un rascacielos. Leí que mi sueño se asociaba con el dinero, o con la traición. Me hablaron acerca de la relación entre mi enfrentamiento con mi probable victoria sobre las dificultades por delante. Sin embargo, alrededor de mi hogar han aparecido serpientes por todas partes, como si hubiesen estado ahí siempre. Llevo tres años viviendo ahí, nunca antes había visto una serpiente, hasta soñar con ellas. Todos los días encontraba más, llegando al punto de poner mi vida en riesgo.

         Hablé con un amigo, me dijo que me hacían brujería. Sabía muy poco del tema, le pregunté si sabía qué podía hacer, entonces me mandó con un amigo suyo que, al parecer, era mago. Por ello fui a parar a un mercado, donde, entre todos los productos, en un puesto de artículos diversos, un hombre leía las cartas. Era él con quién debía acudir, el poderoso Dante. Me presenté, le dije quién me había enviado. Entonces me indicó que lo siguiera hacia una pequeña casa, donde realizaba lecturas privadas. Ahí escuchó mi caso, después leyó mis cartas:

         Arcanos Mayores: EL LOCO – EL DIABLO – LA MUERTE

         Arcanos Menores: 9 BASTOS – 6 ESPADAS – REY DE ESPADAS

“En tu pasado veo un camino desviado por las dificultades. Te perdiste. Después, sobrevino la desgracia, el mal que pesa sobre ti. Te ha puesto en peligro, tu alma está en juego por un trato que hiciste hace poco. El adversario te maldijo. En tu futuro viene un cambio definitivo, la muerte, si no sabes actuar. Tu destino solo cambiará si sabes rechazar al adversario”, me dijo con tono solemne y misterioso. Entonces le pregunté qué debía hacer. Dijo que la maldición sobre mí era poderosa. Había una oportunidad de librarme de ella si jugaba con brujos una partida de Serpientes y Escaleras.

“Pero hay una condición”, me dijo. “La rueda del destino gira una vez más. El tiro de los dados determinará el instrumento en este turno. A cada número se le asigna uno: uno es el péndulo, dos es la moneda, tres la pirámide, cuatro el astrágalo, cinco el pentagrama que gira y seis la pistola. Con una tirada puedes ir o caer en cualquier parte, llegar a lo más alto, o perderlo todo. Una decisión aleatoria puede llevarte a la muerte o traerte riquezas. Las partidas entre portadores de magia implican un riesgo alto. Al final, todos pueden perder, o todos ganar, dependiendo de su destreza o su suerte”.

Le pregunté cómo podía iniciar una partida. De inmediato me contestó: “Ya empezó. Se te invitó a jugar con la maldición y aceptaste al venir al mercado de los brujos. Te recomiendo tomar las riendas, ahora recorres el camino de la serpiente”.

Contesté que no entendía cómo había sucedido. Entonces, se limitó a decir: “Necesitábamos otro jugador. No te sientas herido, el poderoso Dante puede ayudarte, peor sería si estuvieras solo. Vete, apúrate; acabas de jugar tu turno y, por suerte, tomaste la escalera del conocimiento. Esto terminará cuando llegues a la meta. No vuelvas a menos que las serpientes reaparezcan. Deberás ser astuto en los próximos turnos”.

Salí de ahí tan confundido como a mi llegada. No he vuelto ver al poderoso Dante, ni al amigo que me lo presentó. Tampoco he vuelto al mercado de los magos. No obstante, a veces encuentro dinero en la calle o algún extraño me advierte de algún posible peligro que, entonces, logro eludir. Claro, estas situaciones han ido en aumento. Han estado cerca de atropellarme cinco veces en esta semana. Por suerte, las serpientes desaparecieron de mi hogar.   

Pronto vendrá mi próximo turno…

Un viejo letrero de madera decía: “Sepa su destino con el sabio y poderoso Dante”. Mi vida pendía de lo que pudiera decirme.

Volví a soñar con serpientes. Eran de todos los colores, de muchos tamaños, algunas muertas y otras vivas, pues caían del cielo. Tuve que matar a varias de ellas, que me atacaban, pero al final no quería. Recuerdo una serpiente blanca, de gran tamaño, que se iba, y otra negra escabulléndose cerca de mí. Subí una escalera para escapar, pero las víboras estaban en todas partes, así corriera de las vías del tren hasta los muelles o subiera a un rascacielos. Leí que mi sueño se asociaba con el dinero, o con la traición. Me hablaron acerca de la relación entre mi enfrentamiento con mi probable victoria sobre las dificultades por delante. Sin embargo, alrededor de mi hogar han aparecido serpientes por todas partes, como si hubiesen estado ahí siempre. Llevo tres años viviendo ahí, nunca antes había visto una serpiente, hasta soñar con ellas. Todos los días encontraba más, llegando al punto de poner mi vida en riesgo.

         Hablé con un amigo, me dijo que me hacían brujería. Sabía muy poco del tema, le pregunté si sabía qué podía hacer, entonces me mandó con un amigo suyo que, al parecer, era mago. Por ello fui a parar a un mercado, donde, entre todos los productos, en un puesto de artículos diversos, un hombre leía las cartas. Era él con quién debía acudir, el poderoso Dante. Me presenté, le dije quién me había enviado. Entonces me indicó que lo siguiera hacia una pequeña casa, donde realizaba lecturas privadas. Ahí escuchó mi caso, después leyó mis cartas:

         Arcanos Mayores: EL LOCO – EL DIABLO – LA MUERTE

         Arcanos Menores: 9 BASTOS – 6 ESPADAS – REY DE ESPADAS

“En tu pasado veo un camino desviado por las dificultades. Te perdiste. Después, sobrevino la desgracia, el mal que pesa sobre ti. Te ha puesto en peligro, tu alma está en juego por un trato que hiciste hace poco. El adversario te maldijo. En tu futuro viene un cambio definitivo, la muerte, si no sabes actuar. Tu destino solo cambiará si sabes rechazar al adversario”, me dijo con tono solemne y misterioso. Entonces le pregunté qué debía hacer. Dijo que la maldición sobre mí era poderosa. Había una oportunidad de librarme de ella si jugaba con brujos una partida de Serpientes y Escaleras.

“Pero hay una condición”, me dijo. “La rueda del destino gira una vez más. El tiro de los dados determinará el instrumento en este turno. A cada número se le asigna uno: uno es el péndulo, dos es la moneda, tres la pirámide, cuatro el astrágalo, cinco el pentagrama que gira y seis la pistola. Con una tirada puedes ir o caer en cualquier parte, llegar a lo más alto, o perderlo todo. Una decisión aleatoria puede llevarte a la muerte o traerte riquezas. Las partidas entre portadores de magia implican un riesgo alto. Al final, todos pueden perder, o todos ganar, dependiendo de su destreza o su suerte”.

Le pregunté cómo podía iniciar una partida. De inmediato me contestó: “Ya empezó. Se te invitó a jugar con la maldición y aceptaste al venir al mercado de los brujos. Te recomiendo tomar las riendas, ahora recorres el camino de la serpiente”.

Contesté que no entendía cómo había sucedido. Entonces, se limitó a decir: “Necesitábamos otro jugador. No te sientas herido, el poderoso Dante puede ayudarte, peor sería si estuvieras solo. Vete, apúrate; acabas de jugar tu turno y, por suerte, tomaste la escalera del conocimiento. Esto terminará cuando llegues a la meta. No vuelvas a menos que las serpientes reaparezcan. Deberás ser astuto en los próximos turnos”.

Salí de ahí tan confundido como a mi llegada. No he vuelto ver al poderoso Dante, ni al amigo que me lo presentó. Tampoco he vuelto al mercado de los magos. No obstante, a veces encuentro dinero en la calle o algún extraño me advierte de algún posible peligro que, entonces, logro eludir. Claro, estas situaciones han ido en aumento. Han estado cerca de atropellarme cinco veces en esta semana. Por suerte, las serpientes desaparecieron de mi hogar.   

Pronto vendrá mi próximo turno…

 

Un viejo letrero de madera decía: “Sepa su destino con el sabio y poderoso Dante”. Mi vida pendía de lo que pudiera decirme.

Volví a soñar con serpientes. Eran de todos los colores, de muchos tamaños, algunas muertas y otras vivas, pues caían del cielo. Tuve que matar a varias de ellas, que me atacaban, pero al final no quería. Recuerdo una serpiente blanca, de gran tamaño, que se iba, y otra negra escabulléndose cerca de mí. Subí una escalera para escapar, pero las víboras estaban en todas partes, así corriera de las vías del tren hasta los muelles o subiera a un rascacielos. Leí que mi sueño se asociaba con el dinero, o con la traición. Me hablaron acerca de la relación entre mi enfrentamiento con mi probable victoria sobre las dificultades por delante. Sin embargo, alrededor de mi hogar han aparecido serpientes por todas partes, como si hubiesen estado ahí siempre. Llevo tres años viviendo ahí, nunca antes había visto una serpiente, hasta soñar con ellas. Todos los días encontraba más, llegando al punto de poner mi vida en riesgo.

         Hablé con un amigo, me dijo que me hacían brujería. Sabía muy poco del tema, le pregunté si sabía qué podía hacer, entonces me mandó con un amigo suyo que, al parecer, era mago. Por ello fui a parar a un mercado, donde, entre todos los productos, en un puesto de artículos diversos, un hombre leía las cartas. Era él con quién debía acudir, el poderoso Dante. Me presenté, le dije quién me había enviado. Entonces me indicó que lo siguiera hacia una pequeña casa, donde realizaba lecturas privadas. Ahí escuchó mi caso, después leyó mis cartas:

         Arcanos Mayores: EL LOCO – EL DIABLO – LA MUERTE

         Arcanos Menores: 9 BASTOS – 6 ESPADAS – REY DE ESPADAS

“En tu pasado veo un camino desviado por las dificultades. Te perdiste. Después, sobrevino la desgracia, el mal que pesa sobre ti. Te ha puesto en peligro, tu alma está en juego por un trato que hiciste hace poco. El adversario te maldijo. En tu futuro viene un cambio definitivo, la muerte, si no sabes actuar. Tu destino solo cambiará si sabes rechazar al adversario”, me dijo con tono solemne y misterioso. Entonces le pregunté qué debía hacer. Dijo que la maldición sobre mí era poderosa. Había una oportunidad de librarme de ella si jugaba con brujos una partida de Serpientes y Escaleras.

“Pero hay una condición”, me dijo. “La rueda del destino gira una vez más. El tiro de los dados determinará el instrumento en este turno. A cada número se le asigna uno: uno es el péndulo, dos es la moneda, tres la pirámide, cuatro el astrágalo, cinco el pentagrama que gira y seis la pistola. Con una tirada puedes ir o caer en cualquier parte, llegar a lo más alto, o perderlo todo. Una decisión aleatoria puede llevarte a la muerte o traerte riquezas. Las partidas entre portadores de magia implican un riesgo alto. Al final, todos pueden perder, o todos ganar, dependiendo de su destreza o su suerte”.

Le pregunté cómo podía iniciar una partida. De inmediato me contestó: “Ya empezó. Se te invitó a jugar con la maldición y aceptaste al venir al mercado de los brujos. Te recomiendo tomar las riendas, ahora recorres el camino de la serpiente”.

Contesté que no entendía cómo había sucedido. Entonces, se limitó a decir: “Necesitábamos otro jugador. No te sientas herido, el poderoso Dante puede ayudarte, peor sería si estuvieras solo. Vete, apúrate; acabas de jugar tu turno y, por suerte, tomaste la escalera del conocimiento. Esto terminará cuando llegues a la meta. No vuelvas a menos que las serpientes reaparezcan. Deberás ser astuto en los próximos turnos”.

Salí de ahí tan confundido como a mi llegada. No he vuelto ver al poderoso Dante, ni al amigo que me lo presentó. Tampoco he vuelto al mercado de los magos. No obstante, a veces encuentro dinero en la calle o algún extraño me advierte de algún posible peligro que, entonces, logro eludir. Claro, estas situaciones han ido en aumento. Han estado cerca de atropellarme cinco veces en esta semana. Por suerte, las serpientes desaparecieron de mi hogar.   

Pronto vendrá mi próximo turno…

 

Un viejo letrero de madera decía: “Sepa su destino con el sabio y poderoso Dante”. Mi vida pendía de lo que pudiera decirme.

Volví a soñar con serpientes. Eran de todos los colores, de muchos tamaños, algunas muertas y otras vivas, pues caían del cielo. Tuve que matar a varias de ellas, que me atacaban, pero al final no quería. Recuerdo una serpiente blanca, de gran tamaño, que se iba, y otra negra escabulléndose cerca de mí. Subí una escalera para escapar, pero las víboras estaban en todas partes, así corriera de las vías del tren hasta los muelles o subiera a un rascacielos. Leí que mi sueño se asociaba con el dinero, o con la traición. Me hablaron acerca de la relación entre mi enfrentamiento con mi probable victoria sobre las dificultades por delante. Sin embargo, alrededor de mi hogar han aparecido serpientes por todas partes, como si hubiesen estado ahí siempre. Llevo tres años viviendo ahí, nunca antes había visto una serpiente, hasta soñar con ellas. Todos los días encontraba más, llegando al punto de poner mi vida en riesgo.

         Hablé con un amigo, me dijo que me hacían brujería. Sabía muy poco del tema, le pregunté si sabía qué podía hacer, entonces me mandó con un amigo suyo que, al parecer, era mago. Por ello fui a parar a un mercado, donde, entre todos los productos, en un puesto de artículos diversos, un hombre leía las cartas. Era él con quién debía acudir, el poderoso Dante. Me presenté, le dije quién me había enviado. Entonces me indicó que lo siguiera hacia una pequeña casa, donde realizaba lecturas privadas. Ahí escuchó mi caso, después leyó mis cartas:

         Arcanos Mayores: EL LOCO – EL DIABLO – LA MUERTE

         Arcanos Menores: 9 BASTOS – 6 ESPADAS – REY DE ESPADAS

“En tu pasado veo un camino desviado por las dificultades. Te perdiste. Después, sobrevino la desgracia, el mal que pesa sobre ti. Te ha puesto en peligro, tu alma está en juego por un trato que hiciste hace poco. El adversario te maldijo. En tu futuro viene un cambio definitivo, la muerte, si no sabes actuar. Tu destino solo cambiará si sabes rechazar al adversario”, me dijo con tono solemne y misterioso. Entonces le pregunté qué debía hacer. Dijo que la maldición sobre mí era poderosa. Había una oportunidad de librarme de ella si jugaba con brujos una partida de Serpientes y Escaleras.

“Pero hay una condición”, me dijo. “La rueda del destino gira una vez más. El tiro de los dados determinará el instrumento en este turno. A cada número se le asigna uno: uno es el péndulo, dos es la moneda, tres la pirámide, cuatro el astrágalo, cinco el pentagrama que gira y seis la pistola. Con una tirada puedes ir o caer en cualquier parte, llegar a lo más alto, o perderlo todo. Una decisión aleatoria puede llevarte a la muerte o traerte riquezas. Las partidas entre portadores de magia implican un riesgo alto. Al final, todos pueden perder, o todos ganar, dependiendo de su destreza o su suerte”.

Le pregunté cómo podía iniciar una partida. De inmediato me contestó: “Ya empezó. Se te invitó a jugar con la maldición y aceptaste al venir al mercado de los brujos. Te recomiendo tomar las riendas, ahora recorres el camino de la serpiente”.

Contesté que no entendía cómo había sucedido. Entonces, se limitó a decir: “Necesitábamos otro jugador. No te sientas herido, el poderoso Dante puede ayudarte, peor sería si estuvieras solo. Vete, apúrate; acabas de jugar tu turno y, por suerte, tomaste la escalera del conocimiento. Esto terminará cuando llegues a la meta. No vuelvas a menos que las serpientes reaparezcan. Deberás ser astuto en los próximos turnos”.

Salí de ahí tan confundido como a mi llegada. No he vuelto ver al poderoso Dante, ni al amigo que me lo presentó. Tampoco he vuelto al mercado de los magos. No obstante, a veces encuentro dinero en la calle o algún extraño me advierte de algún posible peligro que, entonces, logro eludir. Claro, estas situaciones han ido en aumento. Han estado cerca de atropellarme cinco veces en esta semana. Por suerte, las serpientes desaparecieron de mi hogar.   

Pronto vendrá mi próximo turno…

 

Un viejo letrero de madera decía: “Sepa su destino con el sabio y poderoso Dante”. Mi vida pendía de lo que pudiera decirme.

Volví a soñar con serpientes. Eran de todos los colores, de muchos tamaños, algunas muertas y otras vivas, pues caían del cielo. Tuve que matar a varias de ellas, que me atacaban, pero al final no quería. Recuerdo una serpiente blanca, de gran tamaño, que se iba, y otra negra escabulléndose cerca de mí. Subí una escalera para escapar, pero las víboras estaban en todas partes, así corriera de las vías del tren hasta los muelles o subiera a un rascacielos. Leí que mi sueño se asociaba con el dinero, o con la traición. Me hablaron acerca de la relación entre mi enfrentamiento con mi probable victoria sobre las dificultades por delante. Sin embargo, alrededor de mi hogar han aparecido serpientes por todas partes, como si hubiesen estado ahí siempre. Llevo tres años viviendo ahí, nunca antes había visto una serpiente, hasta soñar con ellas. Todos los días encontraba más, llegando al punto de poner mi vida en riesgo.

         Hablé con un amigo, me dijo que me hacían brujería. Sabía muy poco del tema, le pregunté si sabía qué podía hacer, entonces me mandó con un amigo suyo que, al parecer, era mago. Por ello fui a parar a un mercado, donde, entre todos los productos, en un puesto de artículos diversos, un hombre leía las cartas. Era él con quién debía acudir, el poderoso Dante. Me presenté, le dije quién me había enviado. Entonces me indicó que lo siguiera hacia una pequeña casa, donde realizaba lecturas privadas. Ahí escuchó mi caso, después leyó mis cartas:

         Arcanos Mayores: EL LOCO – EL DIABLO – LA MUERTE

         Arcanos Menores: 9 BASTOS – 6 ESPADAS – REY DE ESPADAS

“En tu pasado veo un camino desviado por las dificultades. Te perdiste. Después, sobrevino la desgracia, el mal que pesa sobre ti. Te ha puesto en peligro, tu alma está en juego por un trato que hiciste hace poco. El adversario te maldijo. En tu futuro viene un cambio definitivo, la muerte, si no sabes actuar. Tu destino solo cambiará si sabes rechazar al adversario”, me dijo con tono solemne y misterioso. Entonces le pregunté qué debía hacer. Dijo que la maldición sobre mí era poderosa. Había una oportunidad de librarme de ella si jugaba con brujos una partida de Serpientes y Escaleras.

“Pero hay una condición”, me dijo. “La rueda del destino gira una vez más. El tiro de los dados determinará el instrumento en este turno. A cada número se le asigna uno: uno es el péndulo, dos es la moneda, tres la pirámide, cuatro el astrágalo, cinco el pentagrama que gira y seis la pistola. Con una tirada puedes ir o caer en cualquier parte, llegar a lo más alto, o perderlo todo. Una decisión aleatoria puede llevarte a la muerte o traerte riquezas. Las partidas entre portadores de magia implican un riesgo alto. Al final, todos pueden perder, o todos ganar, dependiendo de su destreza o su suerte”.

Le pregunté cómo podía iniciar una partida. De inmediato me contestó: “Ya empezó. Se te invitó a jugar con la maldición y aceptaste al venir al mercado de los brujos. Te recomiendo tomar las riendas, ahora recorres el camino de la serpiente”.

Contesté que no entendía cómo había sucedido. Entonces, se limitó a decir: “Necesitábamos otro jugador. No te sientas herido, el poderoso Dante puede ayudarte, peor sería si estuvieras solo. Vete, apúrate; acabas de jugar tu turno y, por suerte, tomaste la escalera del conocimiento. Esto terminará cuando llegues a la meta. No vuelvas a menos que las serpientes reaparezcan. Deberás ser astuto en los próximos turnos”.

Salí de ahí tan confundido como a mi llegada. No he vuelto ver al poderoso Dante, ni al amigo que me lo presentó. Tampoco he vuelto al mercado de los magos. No obstante, a veces encuentro dinero en la calle o algún extraño me advierte de algún posible peligro que, entonces, logro eludir. Claro, estas situaciones han ido en aumento. Han estado cerca de atropellarme cinco veces en esta semana. Por suerte, las serpientes desaparecieron de mi hogar.   

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Antonio Arjona Huelgas: Escritor y egresado en Historia. Interesado en los nuevos horizontes de la literatura. Ha publicado en diferentes antologías, tanto con su nombre como con la firma "Antonio A. Huelgas".

Instagram

Imagen de portada: Gilles Nicolet

Antonio Arjona Huelgas: Escritor y egresado en Historia. Interesado en los nuevos horizontes de la literatura. Ha publicado en diferentes antologías, tanto con su nombre como con la firma "Antonio A. Huelgas".

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N.013 - Poesía

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