Pesadillas-post-pesadilla

N.011 - Narrativa

Pesadillas-post-pesadillas 

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N.011 - Narrativa

Escrito por Ana Vázquez

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

Te despertaste temprano, ¿eh? No había salido el sol, sentiste que te dolían los ojos. Todos en casa están dormidos, se escuchan ronquidos en el pasillo.

Tú también tienes sueño, pero dormir te da miedo y tu hermana duerme a un lado. Es como estar sola en la casa vacía.

Aún quedan ahí Juguetes con lo que de días te divertías cuando niña. ¿Por qué los tienes todavía? Te han parecido siempre aterradores en la oscuridad. Uno te observa con su ojo inerte y plástico; como entonces, te cubres de nuevo con la sábana, tal vez pronto salga ya el sol…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El sol se había metido apenas y van a apagar las luces, una a una y llega tu hermana y dice “apaguemos ya la luz” y te cubres la cara de las pesadillas… No les dijiste que tienes miedo, pero tu hermana insiste que apaguen la luz. “Ok, no pasa nada, no es real”; pero casi me acuerdo de que no me desperté o si me desperté ¿o cuándo me desperté? Algo así te ha alterado porque el muñeco ese que se movía en tu sueño te ha asustado de nuevo, es que no me acuerdo de que estuviera soñando esa primera vez, ni estaba dormida, ni era de noche, ni lo soñé, lo recuerdo, pero debí soñarlo, imposible que no fuera así. Como esa vez que soñé que el perro se volvía algo que no era pero de verdad no lo soñé, estaba despierta y ellos dijeron “no era real, vuelve a dormir”, imposible que no fuera un sueño…

...Mis ojos abiertos se asustan ante la oscuridad del cuarto, apenas se marcan las cosas porque una luz da contra el borde de la cama y la encuadra, por ahí un rayito dibuja la cintura de una cortina, de una silla, el cuadrangular de una mesa, etc. y te sale una cabeza del borde de la cama y la estoy viendo: es tu cabeza y es tu cara y te sale una mano de un extremo imposible de la cama ¿en qué momento te quedaste dormida? Y otra cara y otra sonrisa en esa cara que es la tuya y otra y otra y van alzándose murmullos de tus voces sobre ti y otra cara y otra mano y de pronto son tantas que son tuyas pero no pueden ser tuyas aunque sean como tú y se van alzando todas sobre ti y gritas y los despiertas y se van encendiendo las luces: primero una, luego una más, hasta que son todas. Sales corriendo porque cuánto miedo, gritando por los pasillos. Todos se han levantado, se han asomado por las puertas a observarte, a ver qué pasa. Han encendido las luces, aun así, van todavía todos tus cuerpos tan iguales a ti, persiguiéndote. Vas aterrada a meterte al cuarto de tus padres como cuando niña, a resguardarte porque así se hace cuando las sábanas ya no son suficientes. Pero ellos no entienden, no te miran, ¿qué pasa? Te miran ¿por qué tanto terror? ¿Qué es lo que ellos no están viendo? ¿Lo que veo yo, que va detrás de mí? ¿Lo que tanto te aterra? ¿Qué es? No está en sus ojos ni en tu sueño, pero van tus cuerpos de forma monstruosa, cada vez más sobre ti. Ellos no los ven y salen y los dejan entrar y se meten todos a la habitación a acosarte. Te han dejado de nuevo en la habitación sola con esos cuerpos ¿qué les pasa? Me ven aterrada y no hacen nada, no saben lo que está pasando ¿cómo? De una manera has logrado salirte, te recargas contra la puerta intentando retener todos esos cuerpos, brazos, cabezas, dientes que quieren lanzarse sobre ti, escapándose por los bordes de la puerta. Les gritas, les gritas, les gritas, no hacen nada, les gritas, les gritas, se quedan mirándote de lejos con tus ojos aterrados de ti y de eso tan en la puerta echándose sobre ti.

Se acerca alguno… un piquetito… te han sedado como cuando niña y tus pesadillas…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El doctor ha venido de emergencia porque ¿qué es lo que está pasando? Me hizo un interrogatorio. Me preguntó sobre las pesadillas cuando niña, sobre las pesadillas que no creía pesadillas, sino recuerdos, sobre la última, la primera, sobre cuando confundí al perro con el monstruo ese de la oscuridad y dio un diagnóstico y lo dijo todo, ahora, que los cuerpos tuyos ya se han ido: esquizofrenia, dijo: y sí, bueno, todo tiene sentido, es claro, está bien, pero con eso no se quita el miedo, no se quita nada, nada en verdad, se conoce pues que las pesadillas no esto, sino eso, bueno, pero aun así es de noche, sí, aún tienes miedo, igual van a apagar las luces. Desapareces todo lo que te asusta o altera antes de que vuelvas a la oscuridad, pero aún te aterra porque lo que te aterra es tu cabeza y sigue ahí y ve a dormir con el miedo y tu cabecita en la almohada y con el miedo…

 Te levantaste temprano, ¿eh? No había salido el sol.

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

 

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

Te despertaste temprano, ¿eh? No había salido el sol, sentiste que te dolían los ojos. Todos en casa están dormidos, se escuchan ronquidos en el pasillo.

Tú también tienes sueño, pero dormir te da miedo y tu hermana duerme a un lado. Es como estar sola en la casa vacía.

Aún quedan ahí Juguetes con lo que de días te divertías cuando niña. ¿Por qué los tienes todavía? Te han parecido siempre aterradores en la oscuridad. Uno te observa con su ojo inerte y plástico; como entonces, te cubres de nuevo con la sábana, tal vez pronto salga ya el sol…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El sol se había metido apenas y van a apagar las luces, una a una y llega tu hermana y dice “apaguemos ya la luz” y te cubres la cara de las pesadillas… No les dijiste que tienes miedo, pero tu hermana insiste que apaguen la luz. “Ok, no pasa nada, no es real”; pero casi me acuerdo de que no me desperté o si me desperté ¿o cuándo me desperté? Algo así te ha alterado porque el muñeco ese que se movía en tu sueño te ha asustado de nuevo, es que no me acuerdo de que estuviera soñando esa primera vez, ni estaba dormida, ni era de noche, ni lo soñé, lo recuerdo, pero debí soñarlo, imposible que no fuera así. Como esa vez que soñé que el perro se volvía algo que no era pero de verdad no lo soñé, estaba despierta y ellos dijeron “no era real, vuelve a dormir”, imposible que no fuera un sueño…

...Mis ojos abiertos se asustan ante la oscuridad del cuarto, apenas se marcan las cosas porque una luz da contra el borde de la cama y la encuadra, por ahí un rayito dibuja la cintura de una cortina, de una silla, el cuadrangular de una mesa, etc. y te sale una cabeza del borde de la cama y la estoy viendo: es tu cabeza y es tu cara y te sale una mano de un extremo imposible de la cama ¿en qué momento te quedaste dormida? Y otra cara y otra sonrisa en esa cara que es la tuya y otra y otra y van alzándose murmullos de tus voces sobre ti y otra cara y otra mano y de pronto son tantas que son tuyas pero no pueden ser tuyas aunque sean como tú y se van alzando todas sobre ti y gritas y los despiertas y se van encendiendo las luces: primero una, luego una más, hasta que son todas. Sales corriendo porque cuánto miedo, gritando por los pasillos. Todos se han levantado, se han asomado por las puertas a observarte, a ver qué pasa. Han encendido las luces, aun así, van todavía todos tus cuerpos tan iguales a ti, persiguiéndote. Vas aterrada a meterte al cuarto de tus padres como cuando niña, a resguardarte porque así se hace cuando las sábanas ya no son suficientes. Pero ellos no entienden, no te miran, ¿qué pasa? Te miran ¿por qué tanto terror? ¿Qué es lo que ellos no están viendo? ¿Lo que veo yo, que va detrás de mí? ¿Lo que tanto te aterra? ¿Qué es? No está en sus ojos ni en tu sueño, pero van tus cuerpos de forma monstruosa, cada vez más sobre ti. Ellos no los ven y salen y los dejan entrar y se meten todos a la habitación a acosarte. Te han dejado de nuevo en la habitación sola con esos cuerpos ¿qué les pasa? Me ven aterrada y no hacen nada, no saben lo que está pasando ¿cómo? De una manera has logrado salirte, te recargas contra la puerta intentando retener todos esos cuerpos, brazos, cabezas, dientes que quieren lanzarse sobre ti, escapándose por los bordes de la puerta. Les gritas, les gritas, les gritas, no hacen nada, les gritas, les gritas, se quedan mirándote de lejos con tus ojos aterrados de ti y de eso tan en la puerta echándose sobre ti.

Se acerca alguno… un piquetito… te han sedado como cuando niña y tus pesadillas…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El doctor ha venido de emergencia porque ¿qué es lo que está pasando? Me hizo un interrogatorio. Me preguntó sobre las pesadillas cuando niña, sobre las pesadillas que no creía pesadillas, sino recuerdos, sobre la última, la primera, sobre cuando confundí al perro con el monstruo ese de la oscuridad y dio un diagnóstico y lo dijo todo, ahora, que los cuerpos tuyos ya se han ido: esquizofrenia, dijo: y sí, bueno, todo tiene sentido, es claro, está bien, pero con eso no se quita el miedo, no se quita nada, nada en verdad, se conoce pues que las pesadillas no esto, sino eso, bueno, pero aun así es de noche, sí, aún tienes miedo, igual van a apagar las luces. Desapareces todo lo que te asusta o altera antes de que vuelvas a la oscuridad, pero aún te aterra porque lo que te aterra es tu cabeza y sigue ahí y ve a dormir con el miedo y tu cabecita en la almohada y con el miedo…

 Te levantaste temprano, ¿eh? No había salido el sol.

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

 

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

Te despertaste temprano, ¿eh? No había salido el sol, sentiste que te dolían los ojos. Todos en casa están dormidos, se escuchan ronquidos en el pasillo.

Tú también tienes sueño, pero dormir te da miedo y tu hermana duerme a un lado. Es como estar sola en la casa vacía.

Aún quedan ahí Juguetes con lo que de días te divertías cuando niña. ¿Por qué los tienes todavía? Te han parecido siempre aterradores en la oscuridad. Uno te observa con su ojo inerte y plástico; como entonces, te cubres de nuevo con la sábana, tal vez pronto salga ya el sol…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El sol se había metido apenas y van a apagar las luces, una a una y llega tu hermana y dice “apaguemos ya la luz” y te cubres la cara de las pesadillas… No les dijiste que tienes miedo, pero tu hermana insiste que apaguen la luz. “Ok, no pasa nada, no es real”; pero casi me acuerdo de que no me desperté o si me desperté ¿o cuándo me desperté? Algo así te ha alterado porque el muñeco ese que se movía en tu sueño te ha asustado de nuevo, es que no me acuerdo de que estuviera soñando esa primera vez, ni estaba dormida, ni era de noche, ni lo soñé, lo recuerdo, pero debí soñarlo, imposible que no fuera así. Como esa vez que soñé que el perro se volvía algo que no era pero de verdad no lo soñé, estaba despierta y ellos dijeron “no era real, vuelve a dormir”, imposible que no fuera un sueño…

...Mis ojos abiertos se asustan ante la oscuridad del cuarto, apenas se marcan las cosas porque una luz da contra el borde de la cama y la encuadra, por ahí un rayito dibuja la cintura de una cortina, de una silla, el cuadrangular de una mesa, etc. y te sale una cabeza del borde de la cama y la estoy viendo: es tu cabeza y es tu cara y te sale una mano de un extremo imposible de la cama ¿en qué momento te quedaste dormida? Y otra cara y otra sonrisa en esa cara que es la tuya y otra y otra y van alzándose murmullos de tus voces sobre ti y otra cara y otra mano y de pronto son tantas que son tuyas pero no pueden ser tuyas aunque sean como tú y se van alzando todas sobre ti y gritas y los despiertas y se van encendiendo las luces: primero una, luego una más, hasta que son todas. Sales corriendo porque cuánto miedo, gritando por los pasillos. Todos se han levantado, se han asomado por las puertas a observarte, a ver qué pasa. Han encendido las luces, aun así, van todavía todos tus cuerpos tan iguales a ti, persiguiéndote. Vas aterrada a meterte al cuarto de tus padres como cuando niña, a resguardarte porque así se hace cuando las sábanas ya no son suficientes. Pero ellos no entienden, no te miran, ¿qué pasa? Te miran ¿por qué tanto terror? ¿Qué es lo que ellos no están viendo? ¿Lo que veo yo, que va detrás de mí? ¿Lo que tanto te aterra? ¿Qué es? No está en sus ojos ni en tu sueño, pero van tus cuerpos de forma monstruosa, cada vez más sobre ti. Ellos no los ven y salen y los dejan entrar y se meten todos a la habitación a acosarte. Te han dejado de nuevo en la habitación sola con esos cuerpos ¿qué les pasa? Me ven aterrada y no hacen nada, no saben lo que está pasando ¿cómo? De una manera has logrado salirte, te recargas contra la puerta intentando retener todos esos cuerpos, brazos, cabezas, dientes que quieren lanzarse sobre ti, escapándose por los bordes de la puerta. Les gritas, les gritas, les gritas, no hacen nada, les gritas, les gritas, se quedan mirándote de lejos con tus ojos aterrados de ti y de eso tan en la puerta echándose sobre ti.

Se acerca alguno… un piquetito… te han sedado como cuando niña y tus pesadillas…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El doctor ha venido de emergencia porque ¿qué es lo que está pasando? Me hizo un interrogatorio. Me preguntó sobre las pesadillas cuando niña, sobre las pesadillas que no creía pesadillas, sino recuerdos, sobre la última, la primera, sobre cuando confundí al perro con el monstruo ese de la oscuridad y dio un diagnóstico y lo dijo todo, ahora, que los cuerpos tuyos ya se han ido: esquizofrenia, dijo: y sí, bueno, todo tiene sentido, es claro, está bien, pero con eso no se quita el miedo, no se quita nada, nada en verdad, se conoce pues que las pesadillas no esto, sino eso, bueno, pero aun así es de noche, sí, aún tienes miedo, igual van a apagar las luces. Desapareces todo lo que te asusta o altera antes de que vuelvas a la oscuridad, pero aún te aterra porque lo que te aterra es tu cabeza y sigue ahí y ve a dormir con el miedo y tu cabecita en la almohada y con el miedo…

 Te levantaste temprano, ¿eh? No había salido el sol.

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

 

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

Te despertaste temprano, ¿eh? No había salido el sol, sentiste que te dolían los ojos. Todos en casa están dormidos, se escuchan ronquidos en el pasillo.

Tú también tienes sueño, pero dormir te da miedo y tu hermana duerme a un lado. Es como estar sola en la casa vacía.

Aún quedan ahí Juguetes con lo que de días te divertías cuando niña. ¿Por qué los tienes todavía? Te han parecido siempre aterradores en la oscuridad. Uno te observa con su ojo inerte y plástico; como entonces, te cubres de nuevo con la sábana, tal vez pronto salga ya el sol…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El sol se había metido apenas y van a apagar las luces, una a una y llega tu hermana y dice “apaguemos ya la luz” y te cubres la cara de las pesadillas… No les dijiste que tienes miedo, pero tu hermana insiste que apaguen la luz. “Ok, no pasa nada, no es real”; pero casi me acuerdo de que no me desperté o si me desperté ¿o cuándo me desperté? Algo así te ha alterado porque el muñeco ese que se movía en tu sueño te ha asustado de nuevo, es que no me acuerdo de que estuviera soñando esa primera vez, ni estaba dormida, ni era de noche, ni lo soñé, lo recuerdo, pero debí soñarlo, imposible que no fuera así. Como esa vez que soñé que el perro se volvía algo que no era pero de verdad no lo soñé, estaba despierta y ellos dijeron “no era real, vuelve a dormir”, imposible que no fuera un sueño…

...Mis ojos abiertos se asustan ante la oscuridad del cuarto, apenas se marcan las cosas porque una luz da contra el borde de la cama y la encuadra, por ahí un rayito dibuja la cintura de una cortina, de una silla, el cuadrangular de una mesa, etc. y te sale una cabeza del borde de la cama y la estoy viendo: es tu cabeza y es tu cara y te sale una mano de un extremo imposible de la cama ¿en qué momento te quedaste dormida? Y otra cara y otra sonrisa en esa cara que es la tuya y otra y otra y van alzándose murmullos de tus voces sobre ti y otra cara y otra mano y de pronto son tantas que son tuyas pero no pueden ser tuyas aunque sean como tú y se van alzando todas sobre ti y gritas y los despiertas y se van encendiendo las luces: primero una, luego una más, hasta que son todas. Sales corriendo porque cuánto miedo, gritando por los pasillos. Todos se han levantado, se han asomado por las puertas a observarte, a ver qué pasa. Han encendido las luces, aun así, van todavía todos tus cuerpos tan iguales a ti, persiguiéndote. Vas aterrada a meterte al cuarto de tus padres como cuando niña, a resguardarte porque así se hace cuando las sábanas ya no son suficientes. Pero ellos no entienden, no te miran, ¿qué pasa? Te miran ¿por qué tanto terror? ¿Qué es lo que ellos no están viendo? ¿Lo que veo yo, que va detrás de mí? ¿Lo que tanto te aterra? ¿Qué es? No está en sus ojos ni en tu sueño, pero van tus cuerpos de forma monstruosa, cada vez más sobre ti. Ellos no los ven y salen y los dejan entrar y se meten todos a la habitación a acosarte. Te han dejado de nuevo en la habitación sola con esos cuerpos ¿qué les pasa? Me ven aterrada y no hacen nada, no saben lo que está pasando ¿cómo? De una manera has logrado salirte, te recargas contra la puerta intentando retener todos esos cuerpos, brazos, cabezas, dientes que quieren lanzarse sobre ti, escapándose por los bordes de la puerta. Les gritas, les gritas, les gritas, no hacen nada, les gritas, les gritas, se quedan mirándote de lejos con tus ojos aterrados de ti y de eso tan en la puerta echándose sobre ti.

Se acerca alguno… un piquetito… te han sedado como cuando niña y tus pesadillas…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El doctor ha venido de emergencia porque ¿qué es lo que está pasando? Me hizo un interrogatorio. Me preguntó sobre las pesadillas cuando niña, sobre las pesadillas que no creía pesadillas, sino recuerdos, sobre la última, la primera, sobre cuando confundí al perro con el monstruo ese de la oscuridad y dio un diagnóstico y lo dijo todo, ahora, que los cuerpos tuyos ya se han ido: esquizofrenia, dijo: y sí, bueno, todo tiene sentido, es claro, está bien, pero con eso no se quita el miedo, no se quita nada, nada en verdad, se conoce pues que las pesadillas no esto, sino eso, bueno, pero aun así es de noche, sí, aún tienes miedo, igual van a apagar las luces. Desapareces todo lo que te asusta o altera antes de que vuelvas a la oscuridad, pero aún te aterra porque lo que te aterra es tu cabeza y sigue ahí y ve a dormir con el miedo y tu cabecita en la almohada y con el miedo…

 Te levantaste temprano, ¿eh? No había salido el sol.

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

 

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

Te despertaste temprano, ¿eh? No había salido el sol, sentiste que te dolían los ojos. Todos en casa están dormidos, se escuchan ronquidos en el pasillo.

Tú también tienes sueño, pero dormir te da miedo y tu hermana duerme a un lado. Es como estar sola en la casa vacía.

Aún quedan ahí Juguetes con lo que de días te divertías cuando niña. ¿Por qué los tienes todavía? Te han parecido siempre aterradores en la oscuridad. Uno te observa con su ojo inerte y plástico; como entonces, te cubres de nuevo con la sábana, tal vez pronto salga ya el sol…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El sol se había metido apenas y van a apagar las luces, una a una y llega tu hermana y dice “apaguemos ya la luz” y te cubres la cara de las pesadillas… No les dijiste que tienes miedo, pero tu hermana insiste que apaguen la luz. “Ok, no pasa nada, no es real”; pero casi me acuerdo de que no me desperté o si me desperté ¿o cuándo me desperté? Algo así te ha alterado porque el muñeco ese que se movía en tu sueño te ha asustado de nuevo, es que no me acuerdo de que estuviera soñando esa primera vez, ni estaba dormida, ni era de noche, ni lo soñé, lo recuerdo, pero debí soñarlo, imposible que no fuera así. Como esa vez que soñé que el perro se volvía algo que no era pero de verdad no lo soñé, estaba despierta y ellos dijeron “no era real, vuelve a dormir”, imposible que no fuera un sueño…

...Mis ojos abiertos se asustan ante la oscuridad del cuarto, apenas se marcan las cosas porque una luz da contra el borde de la cama y la encuadra, por ahí un rayito dibuja la cintura de una cortina, de una silla, el cuadrangular de una mesa, etc. y te sale una cabeza del borde de la cama y la estoy viendo: es tu cabeza y es tu cara y te sale una mano de un extremo imposible de la cama ¿en qué momento te quedaste dormida? Y otra cara y otra sonrisa en esa cara que es la tuya y otra y otra y van alzándose murmullos de tus voces sobre ti y otra cara y otra mano y de pronto son tantas que son tuyas pero no pueden ser tuyas aunque sean como tú y se van alzando todas sobre ti y gritas y los despiertas y se van encendiendo las luces: primero una, luego una más, hasta que son todas. Sales corriendo porque cuánto miedo, gritando por los pasillos. Todos se han levantado, se han asomado por las puertas a observarte, a ver qué pasa. Han encendido las luces, aun así, van todavía todos tus cuerpos tan iguales a ti, persiguiéndote. Vas aterrada a meterte al cuarto de tus padres como cuando niña, a resguardarte porque así se hace cuando las sábanas ya no son suficientes. Pero ellos no entienden, no te miran, ¿qué pasa? Te miran ¿por qué tanto terror? ¿Qué es lo que ellos no están viendo? ¿Lo que veo yo, que va detrás de mí? ¿Lo que tanto te aterra? ¿Qué es? No está en sus ojos ni en tu sueño, pero van tus cuerpos de forma monstruosa, cada vez más sobre ti. Ellos no los ven y salen y los dejan entrar y se meten todos a la habitación a acosarte. Te han dejado de nuevo en la habitación sola con esos cuerpos ¿qué les pasa? Me ven aterrada y no hacen nada, no saben lo que está pasando ¿cómo? De una manera has logrado salirte, te recargas contra la puerta intentando retener todos esos cuerpos, brazos, cabezas, dientes que quieren lanzarse sobre ti, escapándose por los bordes de la puerta. Les gritas, les gritas, les gritas, no hacen nada, les gritas, les gritas, se quedan mirándote de lejos con tus ojos aterrados de ti y de eso tan en la puerta echándose sobre ti.

Se acerca alguno… un piquetito… te han sedado como cuando niña y tus pesadillas…

Pesadillas, ¿cuántos días llevo así?

El doctor ha venido de emergencia porque ¿qué es lo que está pasando? Me hizo un interrogatorio. Me preguntó sobre las pesadillas cuando niña, sobre las pesadillas que no creía pesadillas, sino recuerdos, sobre la última, la primera, sobre cuando confundí al perro con el monstruo ese de la oscuridad y dio un diagnóstico y lo dijo todo, ahora, que los cuerpos tuyos ya se han ido: esquizofrenia, dijo: y sí, bueno, todo tiene sentido, es claro, está bien, pero con eso no se quita el miedo, no se quita nada, nada en verdad, se conoce pues que las pesadillas no esto, sino eso, bueno, pero aun así es de noche, sí, aún tienes miedo, igual van a apagar las luces. Desapareces todo lo que te asusta o altera antes de que vuelvas a la oscuridad, pero aún te aterra porque lo que te aterra es tu cabeza y sigue ahí y ve a dormir con el miedo y tu cabecita en la almohada y con el miedo…

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Imagen de portada: Gérard Uféras

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Se me hacen los huevos chiquitos

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