Paria

N.004 - Poesía

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Escrito por Tristan Corbière

Escrito por Tristan Corbière

¡Páguense con las repúblicas,
Hombres libres! – picota en la nuca*–
¡Que se pueblen sus nidos domésticos!
– Yo, yo soy el delgado cuco**

– Yo, – corazón eunuco, loco
Por ese que moja y vibra…
Que me canta su Libertad,
¿A mí? Siempre solo. Siempre libre.

– Mi Patria… está por el mundo;
Y, ya que el planeta es redondo,
No creo verle fronteras…
Mi patria está donde yo la piso:
Tierra o mar, está bajo la planta
De mis pies –  cuando estoy parado.

– Cuando estoy acostado: mi patria
Es la capa sola y herida
Donde voy a forzar en mis brazos
A mi compañera, como yo sin alma;
Y mi compañera: es una mujer…
Una mujer que no tengo.

– El Ideal en mí: es un sueño
Vacío, mi horizonte – lo imprevisto –
Y el mal de los países me corroe…
De los países que no he visto.

Que la borregada siga su ruta
De Carcassone a Timboctú…
– A mí me sigue mi propia ruta. Sin duda
Me seguirá sin importar a dónde vaya.

Sobre mí se sacude mi bandera,
Tiene el cielo por corona:
Es la brisa en mi cabello…
Y, sin importar en qué lengua,
Puedo soportar una arenga;
Puedo callarme si quiero.

Mi pensamiento es un soplo árido:
Es el aire. El aire en mí por cualquier lado.
Y mi palabra es el eco vacío
Que no dice nada – y es todo.

Mi pasado: ese que olvido.
La única cosa que me une
Es mi mano en mi otra mano.
Mi recuerdo – Nada – es mi rastro.
Mi presente, todo lo que pasa
Mi porvenir – Mañana… mañana

No conozco a mi semejante;
Yo, yo soy ese que me hago
– El Yo humano es detestable…
– No me amo ni me odio.

– ¡Vaya! La vida es una muchacha
Que me ha atrapado en su rico placer…
El mío, es este: ponerla en trapos,
Prostituirla sin deseos.

– ¿Los dioses?…- Por azar he podido nacer;
Puede que existan – por azar…
Estos, si me quieren conocer,
Me encontraran bien en cualquier lugar.

– Donde quiera que muera: mi patria
Se abrirá bien, sin tener que pedirlo,
Suficientemente grande para mi mortaja,
Una mortaja todavía: ¿Para hacer qué?…
Porque mi patria está en la tierra
Mi osamenta estará bien              allí tan sola.

 

¡Páguense con las repúblicas,
Hombres libres! – picota en la nuca*–
¡Que se pueblen sus nidos domésticos!
– Yo, yo soy el delgado cuco**

– Yo, – corazón eunuco, loco
Por ese que moja y vibra…
Que me canta su Libertad,
¿A mí? Siempre solo. Siempre libre.

– Mi Patria… está por el mundo;
Y, ya que el planeta es redondo,
No creo verle fronteras…
Mi patria está donde yo la piso:
Tierra o mar, está bajo la planta
De mis pies –  cuando estoy parado.

– Cuando estoy acostado: mi patria
Es la capa sola y herida
Donde voy a forzar en mis brazos
A mi compañera, como yo sin alma;
Y mi compañera: es una mujer…
Una mujer que no tengo.

– El Ideal en mí: es un sueño
Vacío, mi horizonte – lo imprevisto –
Y el mal de los países me corroe…
De los países que no he visto.

Que la borregada siga su ruta
De Carcassone a Timboctú…
– A mí me sigue mi propia ruta. Sin duda
Me seguirá sin importar a dónde vaya.

Sobre mí se sacude mi bandera,
Tiene el cielo por corona:
Es la brisa en mi cabello…
Y, sin importar en qué lengua,
Puedo soportar una arenga;
Puedo callarme si quiero.

Mi pensamiento es un soplo árido:
Es el aire. El aire en mí por cualquier lado.
Y mi palabra es el eco vacío
Que no dice nada – y es todo.

Mi pasado: ese que olvido.
La única cosa que me une
Es mi mano en mi otra mano.
Mi recuerdo – Nada – es mi rastro.
Mi presente, todo lo que pasa
Mi porvenir – Mañana… mañana

No conozco a mi semejante;
Yo, yo soy ese que me hago
– El Yo humano es detestable…
– No me amo ni me odio.

– ¡Vaya! La vida es una muchacha
Que me ha atrapado en su rico placer…
El mío, es este: ponerla en trapos,
Prostituirla sin deseos.

– ¿Los dioses?…- Por azar he podido nacer;
Puede que existan – por azar…
Estos, si me quieren conocer,
Me encontraran bien en cualquier lugar.

– Donde quiera que muera: mi patria
Se abrirá bien, sin tener que pedirlo,
Suficientemente grande para mi mortaja,
Una mortaja todavía: ¿Para hacer qué?…
Porque mi patria está en la tierra
Mi osamenta estará bien              allí tan sola.

 

¡Páguense con las repúblicas,
Hombres libres! – picota en la nuca*–
¡Que se pueblen sus nidos domésticos!
– Yo, yo soy el delgado cuco**

– Yo, – corazón eunuco, loco
Por ese que moja y vibra…
Que me canta su Libertad,
¿A mí? Siempre solo. Siempre libre.

– Mi Patria… está por el mundo;
Y, ya que el planeta es redondo,
No creo verle fronteras…
Mi patria está donde yo la piso:
Tierra o mar, está bajo la planta
De mis pies –  cuando estoy parado.

– Cuando estoy acostado: mi patria
Es la capa sola y herida
Donde voy a forzar en mis brazos
A mi compañera, como yo sin alma;
Y mi compañera: es una mujer…
Una mujer que no tengo.

– El Ideal en mí: es un sueño
Vacío, mi horizonte – lo imprevisto –
Y el mal de los países me corroe…
De los países que no he visto.

Que la borregada siga su ruta
De Carcassone a Timboctú…
– A mí me sigue mi propia ruta. Sin duda
Me seguirá sin importar a dónde vaya.

Sobre mí se sacude mi bandera,
Tiene el cielo por corona:
Es la brisa en mi cabello…
Y, sin importar en qué lengua,
Puedo soportar una arenga;
Puedo callarme si quiero.

Mi pensamiento es un soplo árido:
Es el aire. El aire en mí por cualquier lado.
Y mi palabra es el eco vacío
Que no dice nada – y es todo.

Mi pasado: ese que olvido.
La única cosa que me une
Es mi mano en mi otra mano.
Mi recuerdo – Nada – es mi rastro.
Mi presente, todo lo que pasa
Mi porvenir – Mañana… mañana

No conozco a mi semejante;
Yo, yo soy ese que me hago
– El Yo humano es detestable…
– No me amo ni me odio.

– ¡Vaya! La vida es una muchacha
Que me ha atrapado en su rico placer…
El mío, es este: ponerla en trapos,
Prostituirla sin deseos.

– ¿Los dioses?…- Por azar he podido nacer;
Puede que existan – por azar…
Estos, si me quieren conocer,
Me encontraran bien en cualquier lugar.

– Donde quiera que muera: mi patria
Se abrirá bien, sin tener que pedirlo,
Suficientemente grande para mi mortaja,
Una mortaja todavía: ¿Para hacer qué?…
Porque mi patria está en la tierra
Mi osamenta estará bien              allí tan sola.


¡Páguense con las repúblicas,
Hombres libres! – picota en la nuca*–
¡Que se pueblen sus nidos domésticos!
– Yo, yo soy el delgado cuco**

– Yo, – corazón eunuco, loco
Por ese que moja y vibra…
Que me canta su Libertad,
¿A mí? Siempre solo. Siempre libre.

– Mi Patria… está por el mundo;
Y, ya que el planeta es redondo,
No creo verle fronteras…
Mi patria está donde yo la piso:
Tierra o mar, está bajo la planta
De mis pies –  cuando estoy parado.

– Cuando estoy acostado: mi patria
Es la capa sola y herida
Donde voy a forzar en mis brazos
A mi compañera, como yo sin alma;
Y mi compañera: es una mujer…
Una mujer que no tengo.

– El Ideal en mí: es un sueño
Vacío, mi horizonte – lo imprevisto –
Y el mal de los países me corroe…
De los países que no he visto.

Que la borregada siga su ruta
De Carcassone a Timboctú…
– A mí me sigue mi propia ruta. Sin duda
Me seguirá sin importar a dónde vaya.

Sobre mí se sacude mi bandera,
Tiene el cielo por corona:
Es la brisa en mi cabello…
Y, sin importar en qué lengua,
Puedo soportar una arenga;
Puedo callarme si quiero.

Mi pensamiento es un soplo árido:
Es el aire. El aire en mí por cualquier lado.
Y mi palabra es el eco vacío
Que no dice nada – y es todo.

Mi pasado: ese que olvido.
La única cosa que me une
Es mi mano en mi otra mano.
Mi recuerdo – Nada – es mi rastro.
Mi presente, todo lo que pasa
Mi porvenir – Mañana… mañana

No conozco a mi semejante;
Yo, yo soy ese que me hago
– El Yo humano es detestable…
– No me amo ni me odio.

– ¡Vaya! La vida es una muchacha
Que me ha atrapado en su rico placer…
El mío, es este: ponerla en trapos,
Prostituirla sin deseos.

– ¿Los dioses?…- Por azar he podido nacer;
Puede que existan – por azar…
Estos, si me quieren conocer,
Me encontraran bien en cualquier lugar.

– Donde quiera que muera: mi patria
Se abrirá bien, sin tener que pedirlo,
Suficientemente grande para mi mortaja,
Una mortaja todavía: ¿Para hacer qué?…
Porque mi patria está en la tierra
Mi osamenta estará bien              allí tan sola.


¡Páguense con las repúblicas,
Hombres libres! – picota en la nuca*–
¡Que se pueblen sus nidos domésticos!
– Yo, yo soy el delgado cuco**

– Yo, – corazón eunuco, loco
Por ese que moja y vibra…
Que me canta su Libertad,
¿A mí? Siempre solo. Siempre libre.

– Mi Patria… está por el mundo;
Y, ya que el planeta es redondo,
No creo verle fronteras…
Mi patria está donde yo la piso:
Tierra o mar, está bajo la planta
De mis pies –  cuando estoy parado.

– Cuando estoy acostado: mi patria
Es la capa sola y herida
Donde voy a forzar en mis brazos
A mi compañera, como yo sin alma;
Y mi compañera: es una mujer…
Una mujer que no tengo.

– El Ideal en mí: es un sueño
Vacío, mi horizonte – lo imprevisto –
Y el mal de los países me corroe…
De los países que no he visto.

Que la borregada siga su ruta
De Carcassone a Timboctú…
– A mí me sigue mi propia ruta. Sin duda
Me seguirá sin importar a dónde vaya.

Sobre mí se sacude mi bandera,
Tiene el cielo por corona:
Es la brisa en mi cabello…
Y, sin importar en qué lengua,
Puedo soportar una arenga;
Puedo callarme si quiero.

Mi pensamiento es un soplo árido:
Es el aire. El aire en mí por cualquier lado.
Y mi palabra es el eco vacío
Que no dice nada – y es todo.

Mi pasado: ese que olvido.
La única cosa que me une
Es mi mano en mi otra mano.
Mi recuerdo – Nada – es mi rastro.
Mi presente, todo lo que pasa
Mi porvenir – Mañana… mañana

No conozco a mi semejante;
Yo, yo soy ese que me hago
– El Yo humano es detestable…
– No me amo ni me odio.

– ¡Vaya! La vida es una muchacha
Que me ha atrapado en su rico placer…
El mío, es este: ponerla en trapos,
Prostituirla sin deseos.

– ¿Los dioses?…- Por azar he podido nacer;
Puede que existan – por azar…
Estos, si me quieren conocer,
Me encontraran bien en cualquier lugar.

– Donde quiera que muera: mi patria
Se abrirá bien, sin tener que pedirlo,
Suficientemente grande para mi mortaja,
Una mortaja todavía: ¿Para hacer qué?…
Porque mi patria está en la tierra
Mi osamenta estará bien              allí tan sola.


*La picota era una columna donde se exhibía a los criminales ante el público. 

**Los huevos de cuco son famosos por mimetizarse con los de otras especies, que sirven de huesped, para ser empollados en nidos ajenos. 

Tristan Crobière. Coat-Congar de la comuna francesa, Morlaix, Francia. (1845-1875). Autor de Los Amores Amarillos (1873). Traducción de Francisco López Ibarra. http:/nocoolenough.com

Imagen de portada: Terje Abusdal

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