Instrucciones para cometer

un suicidio exitoso

N.002 - Narrativa

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Escrito por Luis Carlos Cornejo Rojas

¿Qué es lo que he hecho? Repaso mi instructivo, instructivo para cometer un suicidio exitoso. Primero que nada, elige el suicidio como la única, la última verdadera solución que queda cuando ya agotaste todos los demás recursos y todas las esperanzas e ilusiones murieron.

Sé alguien increíblemente optimista. Optimista en el sentido de que todo saldrá bien, de que hay algo mejor al final del túnel. Convéncete de que el infierno, la reencarnación, la nada, el campo Eliseo o lo que sea será mejor que la mierda con la que te encuentras al abrir los ojos. Elegir morir, no es elegir morir, es elegir otra cosa que esta vida. Morir es simplemente algo incidental.

Más nos vale elegir morir por alguna razón que valga la pena, no por pendejadas... pero esto, estimado suicida, siempre será algo relativo que sólo nos concierne a nosotros. Y te diré un secreto... todos somos suicidas. Todos tenemos razones válidas y pendejadas por las cuales quitarnos la vida.

Se debe de ser muy realista. Bien podría ser más efectivo meterme una bala en la cabeza, pero no tengo ni bala ni con qué dispararla. Si tienes vértigo, no elijas tirarte de un puente o un edificio. Si temes el dolor, no elijas veneno. Si no quieres que tarde, no elijas ahorcarte. Si no quieres fallar, no tomes pastillas. Sé realista y elije según tus posibilidades.

Toma nota: si en verdad quieres morir, no te la pases diciéndolo ni escuchando música triste y poniendo fotos y frases melancólicas en Facebook... es estúpido y patético, además de que avergüenzas a aquellos que practicamos esta noble pero quizá penosa actividad. Si en verdad quieres dejar esta vida, hazlo, no lo digas... sólo hazlo.

Como consejo, escucha la música de tu elección para acompañar esa transición. Esos instantes parecerán una eternidad y muchas cosas entrarán con y sin tu permiso y las pensarás. Te acosarán. Si no quieres enfrentarlas... te sugiero que pongas antes una hermosa canción. Triste, alegre, cursi, de odio, lo que sea.... da igual si te trae recuerdos o no. Te recomiendo que te concentres en cantarla en tu mente o tararearla en susurros. Te diré que no trates de pensar.

Es opcional pero creo que justo dejar alguna carta, grabación o algo que explique el suceso. Pareciera mentira, querido suicida, pero cuando dejamos este mundo... nunca falta la infeliz alma que nos llora. Nunca falta alguien que quisiera saber por qué lo hicimos o qué hicieron mal. Si les tienes el menor respeto, el menor aprecio, deja una nota o algo... Si no quieres, no lo hagas, de todas formas ya no estaremos para cuando estén desconsolados.

Trata de no dejar asqueroso el lugar donde falleces, nadie quiere limpiar sesos regados por la habitación o quitar el aroma a carne quemada. Pero si es lo único o lo mejor que encontraste... mínimo deja algún dinero para que paguen a buenos profesionales que limpien el desastre físico... y quizá, tan sólo quizá, el desastre emocional que dejamos.

Por último, concéntrate en un estímulo final: un aroma, una imagen, cierto sonido... Trata de irte en paz, con un rostro sereno o con una sonrisa.

Hagas lo que hagas, no temas, será muy sencillo ponerse nervioso, ya sabes. Más si es tu primera vez. Y ese miedo a volver a fracasar en caso de ser ya la segunda, tercera, cuarta vez... Quizá más. Todo estará bien si seguiste este humilde y sincero instructivo. No temas, la vida, la muerte, todo está muy sobrevalorado. Nos enseñan a tomárnoslo muy enserio. No te
preocupes, todo esto... Y todo esto pasará. Realmente no vale nada, la vida no vale nada, la muerte no vale nada. Nada es nada. Nada. Nada...

 

¿Qué es lo que he hecho? Repaso mi instructivo, instructivo para cometer un suicidio exitoso. Primero que nada, elige el suicidio como la única, la última verdadera solución que queda cuando ya agotaste todos los demás recursos y todas las esperanzas e ilusiones murieron.

Sé alguien increíblemente optimista. Optimista en el sentido de que todo saldrá bien, de que hay algo mejor al final del túnel. Convéncete de que el infierno, la reencarnación, la nada, el campo Eliseo o lo que sea será mejor que la mierda con la que te encuentras al abrir los ojos. Elegir morir, no es elegir morir, es elegir otra cosa que esta vida. Morir es simplemente algo incidental.

Más nos vale elegir morir por alguna razón que valga la pena, no por pendejadas... pero esto, estimado suicida, siempre será algo relativo que sólo nos concierne a nosotros. Y te diré un secreto... todos somos suicidas. Todos tenemos razones válidas y pendejadas por las cuales quitarnos la vida.

Se debe de ser muy realista. Bien podría ser más efectivo meterme una bala en la cabeza, pero no tengo ni bala ni con qué dispararla. Si tienes vértigo, no elijas tirarte de un puente o
un edificio. Si temes el dolor, no elijas veneno. Si no quieres que tarde, no elijas ahorcarte. Si no quieres fallar, no tomes pastillas. Sé realista y elije según tus posibilidades.

Toma nota: si en verdad quieres morir, no te la pases diciéndolo ni escuchando música triste y poniendo fotos y frases melancólicas en Facebook... es estúpido y patético, además de que avergüenzas a aquellos que practicamos esta noble pero quizá penosa actividad. Si en verdad quieres dejar esta vida, hazlo, no lo digas... sólo hazlo.

Como consejo, escucha la música de tu elección para acompañar esa transición. Esos instantes parecerán una eternidad y muchas cosas entrarán con y sin tu permiso y las pensarás. Te acosarán. Si no quieres enfrentarlas... te sugiero que pongas antes una hermosa canción. Triste, alegre, cursi, de odio, lo que sea.... da igual si te trae recuerdos o no. Te recomiendo que te concentres en cantarla en tu mente o tararearla en susurros. Te diré que no trates de pensar.

Es opcional pero creo que justo dejar alguna carta, grabación o algo que explique el suceso. Pareciera mentira, querido suicida, pero cuando dejamos este mundo... nunca falta la infeliz alma que nos llora. Nunca falta alguien que quisiera saber por qué lo hicimos o qué hicieron mal. Si les tienes el menor respeto, el menor aprecio, deja una nota o algo... Si no quieres, no lo hagas, de todas formas ya no estaremos para cuando estén desconsolados.

Trata de no dejar asqueroso el lugar donde falleces, nadie quiere limpiar sesos regados por la habitación o quitar el aroma a carne quemada. Pero si es lo único o lo mejor que encontraste... mínimo deja algún dinero para que paguen a buenos profesionales que limpien el desastre físico... y quizá, tan sólo quizá, el desastre emocional que dejamos.

Por último, concéntrate en un estímulo final: un aroma, una imagen, cierto sonido... Trata de irte en paz, con un rostro sereno o con una sonrisa.

Hagas lo que hagas, no temas, será muy sencillo ponerse nervioso, ya sabes. Más si es tu primera vez. Y ese miedo a volver a fracasar en caso de ser ya la segunda, tercera, cuarta
vez... Quizá más. Todo estará bien si seguiste éste humilde y sincero instructivo. No temas, la vida, la muerte, todo está muy sobrevalorado. Nos enseñan a tomárnoslo muy enserio. No te
preocupes, todo esto... Y todo esto pasará. Realmente no vale nada, la vida no vale nada, la muerte no vale nada. Nada es nada. Nada. Nada...


¿Qué es lo que he hecho? Repaso mi instructivo, instructivo para cometer un suicidio exitoso. Primero que nada, elige el suicidio como la única, la última verdadera solución que queda cuando ya agotaste todos los demás recursos y todas las esperanzas e ilusiones murieron.

Sé alguien increíblemente optimista. Optimista en el sentido de que todo saldrá bien, de que hay algo mejor al final del túnel. Convéncete de que el infierno, la reencarnación, la nada, el campo Eliseo o lo que sea será mejor que la mierda con la que te encuentras al abrir los ojos. Elegir morir, no es elegir morir, es elegir otra cosa que esta vida. Morir es simplemente algo incidental.

Más nos vale elegir morir por alguna razón que valga la pena, no por pendejadas... pero esto, estimado suicida, siempre será algo relativo que sólo nos concierne a nosotros. Y te diré un secreto... todos somos suicidas. Todos tenemos razones válidas y pendejadas por las cuales quitarnos la vida.

Se debe de ser muy realista. Bien podría ser más efectivo meterme una bala en la cabeza, pero no tengo ni bala ni con qué dispararla. Si tienes vértigo, no elijas tirarte de un puente o
un edificio. Si temes el dolor, no elijas veneno. Si no quieres que tarde, no elijas ahorcarte. Si no quieres fallar, no tomes pastillas. Sé realista y elije según tus posibilidades.

Toma nota: si en verdad quieres morir, no te la pases diciéndolo ni escuchando música triste y poniendo fotos y frases melancólicas en Facebook... es estúpido y patético, además de que avergüenzas a aquellos que practicamos esta noble pero quizá penosa actividad. Si en verdad quieres dejar esta vida, hazlo, no lo digas... sólo hazlo.

Como consejo, escucha la música de tu elección para acompañar esa transición. Esos instantes parecerán una eternidad y muchas cosas entrarán con y sin tu permiso y las pensarás. Te acosarán. Si no quieres enfrentarlas... te sugiero que pongas antes una hermosa canción. Triste, alegre, cursi, de odio, lo que sea.... da igual si te trae recuerdos o no. Te recomiendo que te concentres en cantarla en tu mente o tararearla en susurros. Te diré que no trates de pensar.

Es opcional pero creo que justo dejar alguna carta, grabación o algo que explique el suceso. Pareciera mentira, querido suicida, pero cuando dejamos este mundo... nunca falta la infeliz alma que nos llora. Nunca falta alguien que quisiera saber por qué lo hicimos o qué hicieron mal. Si les tienes el menor respeto, el menor aprecio, deja una nota o algo... Si no quieres, no lo hagas, de todas formas ya no estaremos para cuando estén desconsolados.

Trata de no dejar asqueroso el lugar donde falleces, nadie quiere limpiar sesos regados por la habitación o quitar el aroma a carne quemada. Pero si es lo único o lo mejor que encontraste... mínimo deja algún dinero para que paguen a buenos profesionales que limpien el desastre físico... y quizá, tan sólo quizá, el desastre emocional que dejamos.

Por último, concéntrate en un estímulo final: un aroma, una imagen, cierto sonido... Trata de irte en paz, con un rostro sereno o con una sonrisa.

Hagas lo que hagas, no temas, será muy sencillo ponerse nervioso, ya sabes. Más si es tu primera vez. Y ese miedo a volver a fracasar en caso de ser ya la segunda, tercera, cuarta
vez... Quizá más. Todo estará bien si seguiste éste humilde y sincero instructivo. No temas, la vida, la muerte, todo está muy sobrevalorado. Nos enseñan a tomárnoslo muy enserio. No te
preocupes, todo esto... Y todo esto pasará. Realmente no vale nada, la vida no vale nada, la muerte no vale nada. Nada es nada. Nada. Nada...

 

¿Qué es lo que he hecho? Repaso mi instructivo, instructivo para cometer un suicidio exitoso. Primero que nada, elige el suicidio como la única, la última verdadera solución que queda cuando ya agotaste todos los demás recursos y todas las esperanzas e ilusiones murieron.

Sé alguien increíblemente optimista. Optimista en el sentido de que todo saldrá bien, de que hay algo mejor al final del túnel. Convéncete de que el infierno, la reencarnación, la nada, el campo Eliseo o lo que sea será mejor que la mierda con la que te encuentras al abrir los ojos. Elegir morir, no es elegir morir, es elegir otra cosa que esta vida. Morir es simplemente algo incidental.

Más nos vale elegir morir por alguna razón que valga la pena, no por pendejadas... pero esto, estimado suicida, siempre será algo relativo que sólo nos concierne a nosotros. Y te diré un secreto... todos somos suicidas. Todos tenemos razones válidas y pendejadas por las cuales quitarnos la vida.

Se debe de ser muy realista. Bien podría ser más efectivo meterme una bala en la cabeza, pero no tengo ni bala ni con qué dispararla. Si tienes vértigo, no elijas tirarte de un puente o
un edificio. Si temes el dolor, no elijas veneno. Si no quieres que tarde, no elijas ahorcarte. Si no quieres fallar, no tomes pastillas. Sé realista y elije según tus posibilidades.

Toma nota: si en verdad quieres morir, no te la pases diciéndolo ni escuchando música triste y poniendo fotos y frases melancólicas en Facebook... es estúpido y patético, además de que avergüenzas a aquellos que practicamos esta noble pero quizá penosa actividad. Si en verdad quieres dejar esta vida, hazlo, no lo digas... sólo hazlo.

Como consejo, escucha la música de tu elección para acompañar esa transición. Esos instantes parecerán una eternidad y muchas cosas entrarán con y sin tu permiso y las pensarás. Te acosarán. Si no quieres enfrentarlas... te sugiero que pongas antes una hermosa canción. Triste, alegre, cursi, de odio, lo que sea.... da igual si te trae recuerdos o no. Te recomiendo que te concentres en cantarla en tu mente o tararearla en susurros. Te diré que no trates de pensar.

Es opcional pero creo que justo dejar alguna carta, grabación o algo que explique el suceso. Pareciera mentira, querido suicida, pero cuando dejamos este mundo... nunca falta la infeliz alma que nos llora. Nunca falta alguien que quisiera saber por qué lo hicimos o qué hicieron mal. Si les tienes el menor respeto, el menor aprecio, deja una nota o algo... Si no quieres, no lo hagas, de todas formas ya no estaremos para cuando estén desconsolados.

Trata de no dejar asqueroso el lugar donde falleces, nadie quiere limpiar sesos regados por la habitación o quitar el aroma a carne quemada. Pero si es lo único o lo mejor que encontraste... mínimo deja algún dinero para que paguen a buenos profesionales que limpien el desastre físico... y quizá, tan sólo quizá, el desastre emocional que dejamos.

Por último, concéntrate en un estímulo final: un aroma, una imagen, cierto sonido... Trata de irte en paz, con un rostro sereno o con una sonrisa.

Hagas lo que hagas, no temas, será muy sencillo ponerse nervioso, ya sabes. Más si es tu primera vez. Y ese miedo a volver a fracasar en caso de ser ya la segunda, tercera, cuarta
vez... Quizá más. Todo estará bien si seguiste éste humilde y sincero instructivo. No temas, la vida, la muerte, todo está muy sobrevalorado. Nos enseñan a tomárnoslo muy enserio. No te
preocupes, todo esto... Y todo esto pasará. Realmente no vale nada, la vida no vale nada, la muerte no vale nada. Nada es nada. Nada. Nada...


¿Qué es lo que he hecho? Repaso mi instructivo, instructivo para cometer un suicidio exitoso. Primero que nada, elige el suicidio como la única, la última verdadera solución que queda cuando ya agotaste todos los demás recursos y todas las esperanzas e ilusiones murieron.

Sé alguien increíblemente optimista. Optimista en el sentido de que todo saldrá bien, de que hay algo mejor al final del túnel. Convéncete de que el infierno, la reencarnación, la nada, el campo Eliseo o lo que sea será mejor que la mierda con la que te encuentras al abrir los ojos. Elegir morir, no es elegir morir, es elegir otra cosa que esta vida. Morir es simplemente algo incidental.

Más nos vale elegir morir por alguna razón que valga la pena, no por pendejadas... pero esto, estimado suicida, siempre será algo relativo que sólo nos concierne a nosotros. Y te diré un secreto... todos somos suicidas. Todos tenemos razones válidas y pendejadas por las cuales quitarnos la vida.

Se debe de ser muy realista. Bien podría ser más efectivo meterme una bala en la cabeza, pero no tengo ni bala ni con qué dispararla. Si tienes vértigo, no elijas tirarte de un puente o
un edificio. Si temes el dolor, no elijas veneno. Si no quieres que tarde, no elijas ahorcarte. Si no quieres fallar, no tomes pastillas. Sé realista y elije según tus posibilidades.

Toma nota: si en verdad quieres morir, no te la pases diciéndolo ni escuchando música triste y poniendo fotos y frases melancólicas en Facebook... es estúpido y patético, además de que avergüenzas a aquellos que practicamos esta noble pero quizá penosa actividad. Si en verdad quieres dejar esta vida, hazlo, no lo digas... sólo hazlo.

Como consejo, escucha la música de tu elección para acompañar esa transición. Esos instantes parecerán una eternidad y muchas cosas entrarán con y sin tu permiso y las pensarás. Te acosarán. Si no quieres enfrentarlas... te sugiero que pongas antes una hermosa canción. Triste, alegre, cursi, de odio, lo que sea.... da igual si te trae recuerdos o no. Te recomiendo que te concentres en cantarla en tu mente o tararearla en susurros. Te diré que no trates de pensar.

Es opcional pero creo que justo dejar alguna carta, grabación o algo que explique el suceso. Pareciera mentira, querido suicida, pero cuando dejamos este mundo... nunca falta la infeliz alma que nos llora. Nunca falta alguien que quisiera saber por qué lo hicimos o qué hicieron mal. Si les tienes el menor respeto, el menor aprecio, deja una nota o algo... Si no quieres, no lo hagas, de todas formas ya no estaremos para cuando estén desconsolados.

Trata de no dejar asqueroso el lugar donde falleces, nadie quiere limpiar sesos regados por la habitación o quitar el aroma a carne quemada. Pero si es lo único o lo mejor que encontraste... mínimo deja algún dinero para que paguen a buenos profesionales que limpien el desastre físico... y quizá, tan sólo quizá, el desastre emocional que dejamos.

Por último, concéntrate en un estímulo final: un aroma, una imagen, cierto sonido... Trata de irte en paz, con un rostro sereno o con una sonrisa.

Hagas lo que hagas, no temas, será muy sencillo ponerse nervioso, ya sabes. Más si es tu primera vez. Y ese miedo a volver a fracasar en caso de ser ya la segunda, tercera, cuarta
vez... Quizá más. Todo estará bien si seguiste éste humilde y sincero instructivo. No temas, la vida, la muerte, todo está muy sobrevalorado. Nos enseñan a tomárnoslo muy enserio. No te
preocupes, todo esto... Y todo esto pasará. Realmente no vale nada, la vida no vale nada, la muerte no vale nada. Nada es nada. Nada. Nada...


Luis Carlos Cornejo Rojas. Nació en 1993 en Monterrey, México. Actualmente cursa su séptimo tetramestre de la Licenciatura en Psicología en la Universidad del Valle de México. Ha escrito artículos, reportajes y crónicas para las revistas Yo UVM y Access Live.

Imagen de portada: Laura Makabresku

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